A pesar de las complejidad que tomaron las relaciones sociales con las nuevas tecnologías de comunicación, al igual que Barry Wellman, pienso que dichas tecnologías no limitan las relaciones “off-line” si no que las nutren de nuevas posibilidades previamente no existentes. Un ejemplo claro sobre dichas posibilidades lo viví yo este fin de semana. Había una fiesta de cumpleaños en costanera, y en vez de llamar personalmente para entrar en la lista, se hacía mediante un “event” en facebook donde uno solamente tenía que poner “attending” y luego esa lista se imprimía y utilizaba en la entrada del lugar. Claramente para poder hacer esto había que tener una cuenta de facebook porque de no ser así, uno no tenía como anotarse en la lista para ingresar. Lo interesante es que esto nunca surgió como un problema. Si bien este es un ejemplo de un segmento que comparten edad, clase social y zona geográfica, dichas formas de comunicación mediante Internet ya son tan cotidianas que hacen aun más fácil la disminución de la brecha tecnológica.

A pesar de esta afirmación, no estoy completamente de acuerdo con la premisa de que el tiempo usado en Internet suplementa aquel utilizado en frente a la televisión en vez de utilizar aquel de las vidas sociales. Personalmente, creo que los tiempos utilizados para cada actividad se están amalgamando debido al “human multitasking”.

Las preguntas por las que parte Hans Klein para analizar el tema en cuestión son:

  • ¿Como se define el gobierno de Internet?
  • ¿Que se necesita para gobernar?
  • ¿Que se necesita para gobernar en Internet?

Para contestar estas preguntas el autor parafrasea a Dahl, relacionando los cuatro mecanismos necesarios para gobernar, en relación con Internet. Estos mecanismos son:

  1. La gestión de los asuntos públicos requiere de un gobernador o un soberano. Una entidad, ya sea una individual o colectiva.
  2. Leyes. Se podría adoptar la forma de un impuesto, una licencia, o simplemente una norma vinculante.
  3. Debe existir algún mecanismo para imponer sanciones a quienes violan las leyes.
  4. Reconocimiento de la jurisdicción.

La razón por la cual hice esta corta reseña del texto es porque, si bien se justificaron las formas por las cuales dichos mecanismos se llevaron a cabo, creo que dichos conceptos son demasiado teóricos y difíciles de aplicar a la realidad. Por ejemplo, el peso que le otorga al DNS como herramienta de control y sanción de leyes. Si bien dichas leyes pueden ser sancionadas mediante la denegación de acceso a los nombres de dominio (que define como el equivalente al destierro), el cumplimiento de las mismas es muy difícil de monitorear. El orden jerárquico que propone para promover dichas leyes deja de lado el hecho de que los últimos estratos de las jerarquías abarcan un numero desproporcionado de usuarios. 

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